martes, 8 de febrero de 2011

Del Ocaso al Alba


Una obra que resume todo lo que quiso saber sobre la mitología y no lo intentó por lo profuso del tema. Ahora puede, en unas páginas entrar de lleno en el entramado de dioses que habitaban el Olimpo y las relaciones entre ellos, de forma resumida y agradable a la lectura.

Después, el autor nos lleva, inopinadamente, al mundo de los mortales, en la época en que el cristianismo desaloja, irremisiblemente y  para siempre, a todos los dioses de sus moradas, acabando con el culto que se les dispensaba.

En medio se producen una serie de diálogos en los que los personajes inquieren, acusan, justifican y tratan de buscar la verdad que esconde el cristianismo.

NOTA DEL AUTOR:

El argumento de este libro no pretende que el lector se sienta asediado  por lo que va a leer. Solo quiere contribuir, humildemente, a la idea del saber contemporáneo. Saber algo de Sociología, Psicología, Literatura, Comunicación, Economía, Antropología, Historia y Filosofía. Disciplinas estas que aportan un cúmulo de materiales que rellenan aquellas materias que quedaron más endebles.  Así, pues, a través de la lectura y los saberes somos capaces de abrirnos a otros mundos que permiten establecer la solidaridad.
Al fenómeno de la religión se han dedicado estudios  todavía muy insuficientes, o sea siempre abiertos a nuevas investigaciones o descubrimientos. No se niega la complejidad  que el asunto entraña.  El estudio científico es muy difícil. Habrá que esperar que se estudie profundamente la estructura de los mitos y símbolos, lo sagrado y lo profano, ambos con sus características fundamentales. Uno de los rasgos del  mito es su perennidad.  Símbolo, mito e imagen pertenecen  a la sustancia de la vida espiritual y no pueden sernos extirpados. Mircea Eliade dice : “Todo lo que ocurre en la vida del hombre repercute en su vida religiosa”.
Conocer la mitología grecorromana es muy interesante para entender el tema del cristianismo.  La obra nos lleva a una  convivencia con los moradores del Olimpo. Ver cómo viven, cómo influyen  en los humanos.  Era normal invocar a los dioses y el dicho: “Así obraron los dioses, así obran los hombres”.Tiene también su trama histórica en la que entra la revolución que se produjo en el pensamiento y en la acción mediante el impacto del cristianismo en el mundo romano. La lucha está en la perennidad.
Desde los albores de la Humanidad  el hombre siempre ha buscado algo, alguien que le diera protección y con quien relacionarse, en sentido de compromiso. Siempre ha habido dioses y los hay todavía. Tal vez para algunos, o para muchos, los hay todavía en el planeta que habitamos o en su imaginación. Pero ¿hasta qué punto son fiables?
El conocimiento del fenómeno religioso puede ayudarnos a llevar a una reflexión interna.

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